Los acróbatas del campito

Hace un tiempo, pensando en los juegos de la infancia, recordé ésta imagen. Cuando la arcilla tomó la forma, le saqué una foto y se la envié a Enrique, que vive en Salto.

La agarró picando y me contestó al toque:

– ¡Tengo estatua! (Se acordaba bien).

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