Muleque

13 cmts. de altura.


Yo me había quedado con una historia que seguramente no era cierta; esas cosas que uno escucha de niño y le quedan como verdad para siempre: que en un corso de carnaval, en la época de Cavadini, se había caído de un elefante, y se había golpeado la cabeza.

Ya en la época de fútbol con camiseta, algunos pudimos entrar al Wanderers de Don Eulogio Machado, que lo cuidaba y protegía. Muleque siempre andaba en la vuelta, ya sea en la cancha, en los fondos de la farmacia Mestre o en el mismo living de la casa donde nos reuníamos para las charlas teóricas sobre el fútbol de Brasil y sus figuras, el mundial del 50, o sistemas de juego con libros y todo, y un pizarrón.

Machado,  lo llamaba Osvaldo, porque así se llamaba: Osvaldo Rodriguez, y así aprendimos a tratarlo con respeto y no sumarnos ya,  al resto de los gurises que se burlaban de él.

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